La contabilidad no siempre termina en el momento en el que se registran los asientos contables. Es necesario un proceso de revisión que tiene como fin garantizar la integridad contable. Este proceso tan importante se conoce como conciliación contable.
Básicamente, la conciliación contable consiste en ajustar el saldo contable con su saldo real. Su objetivo es conocer si ha habido algún error en la contabilización o ha habido alguna transacción pendiente de contabilizar.
Normalmente, su uso más relevante es en el departamento de tesorería: cuentas a cobrar, cuentas a pagar y muy especialmente, las cuentas bancarias. La conciliación bancaria es el proceso en el cual se contrasta la información contable de las cuentas de tesorería con las cuentas bancarias a través de los extractos bancarios.
La conciliación bancaria puede generar dos tipos de diferencia:
En general, la conciliación de cuentas contables es un proceso fundamental para las empresas, especialmente en el caso de auditorías y para garantizar la integridad de la contabilidad de toda la compañía.
¿Conciliación automática o manual?
En los últimos años, y gracias al auge de los modernos sistemas empresariales, la conciliación es un proceso susceptible de ser automatizado, frente al proceso manual. De hecho, las propias entidades bancarias han estandarizado el formato de los extractos para facilitar esta información.
Esto permite reducir los tiempos de ejecución de la conciliación, lo que redunda en un ahorro de costes administrativos y libera tiempo para que los contables puedan dedicarse a otras tareas más productivas.
Fuente:
PymesyAutonomos
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